Hace mucho tiempo (¡demasiado!) que no disfrutamos de un concierto en pequeño formato. Está claro que también están bien las salas grandes y los estadios, porque también nos gusta -y mucho- la espectacularidad del show business. ¡Y la pirotecnia! Y las plataformas que suben y bajan. Y…
Pero debe reconocerse que tener a los músicos a pocos metros tiene una magia especial. Poder escucharlos sin apenas necesitar al equipo de microfonía y los altavoces, ver la expresión de la cara cuando cantan y el sonido de sus dedos cuando se mueven sobre sus instrumentos no tiene precio.
¿Dónde? Todo esto lo disfrutamos la semana pasada en un lugar pequeñito que hay en el nuevo ensanche izquierdo que se llama la Createca, una especie de bar donde también comen (¡y buenísimo, por cierto!) y donde programan de vez en cuando actos lúdicos en varios formatos.
¿El motivo? El concierto de The Dog Gones, el fantástico dúo de blues tradicional americano formado por Joe Lewis y Jonathan Glanzberg. Una hora de música intensa y vibrante que pasó volando.
Al salir fuimos a tapear al Tarambana. ¡Una apuesta segura!
¿Nuestro consejo? No se pierdan el próximo concierto de The Dog Gones. ¡Nosotros repetiremos seguro!





